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Por fin sabía a qué atenerse. Te lo dije el fin de semana pasado, pero, si no recuerdo mal, estabas más preocupado por tirarle del pelo a Tallulah. Se dio cuenta de que no se había encontrado tan mal en toda la semana que había pasado fuera de la oficina. Algo aterrorizado, Josh se dio cuenta de que no le apetecía nada enseñarle a nadie sus cardenales, y mucho menos a esa mujer. Josh abrió la puerta y se arrastró fuera del Clio trabajosamente. Josh abrió la puerta de la nevera. Si él conseguía tenerlos como patrocinadores, le abriría la puerta a una gran cantidad de otros patrocinadores. El brazo corto de Mickey ni siquiera estaba cerca del seis, y el largo menos aún del doce, y empezó a tener pensamientos alarmantes tanto acerca de Mickey como de Josh, hasta que llegó la hora de levantarse. El Nik que conozco ama a su sobrina tanto que haría cualquier cosa para mantenerla feliz.

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Te he echado de menos -dijo ella manteniendo el tono incitante al tiempo que arqueaba un poco más la espalda. Los creativos no había llamado todavía y Max se estaba empezando a sulfurar; ella prefería no pensar en su nivel de acaloramiento ni en las zonas a las que afectaba. Ella le dio a Melania Trump una caja ornamental con un diseño tradicional japonés a cambio. La vida es una mierda. Bien, tenía miedo de convertirme en una de las muchas mujeres de Nik, pero él ha dejado claro que soy la única. Chiqui -le dijo con voz suave-, te las has puesto en el pie que no es. Tallulah sonrió. -Te lo dije -le soltó tranquilamente. Pues ahora que lo dices… -Le indiqué que tomara asiento frente a mí-. Vale -contestó Jo con la mirada al frente. No tengo más pies -contestó preocupada. Jo tenía la mirada clavada en el tráfico. Zak y Jo intercambiaron una breve mirada y se quedaron lo más callados que pudieron.

Aquella mirada le caló hondo. Por cierto -añadió-, tú no sonabas para nada como un coche sin batería. Sólo arreglamos el desaguisado, nada más. A decir verdad, la mayoría de sus órganos internos se contraían con solo recordar cómo se los había hecho. En la mayoría de los casos rio. Volvió a mirar a Tallulah para susurrarle-: Qué miedo da, ¿ Josh observó a Jo mientras recogía el paquete con el almuerzo de Tallulah que había preparado con antelación y metía el balón de fútbol y la flauta de Zak en su mochila. Después de dejar a Zak y a Cassandra en sus respectivos colegios, Tallulah se quedó dormida y empezó a roncar magníficamente. Jo se rió y tomó la carita de Tallulah entre sus manos. Sammi se acerca al hombre y en sus manos lleva una pequeña bolsa de papel marrón con él. Voy al encuentro de Sammi detrás del mostrador.

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